Crecí para ti. Tálame. Mi acacia implora a tus manos du golpe de gracia.
Juana de Irbarborou
Álamo
Contra el cielo inespresable, el álamo, ya amarillo, instala la alta belleza de su éstasis vespertino.
La luz se recoje en él como en el nido tranquilo de su eternidad. Y el álamo termina bien en sí mismo.
Juan Ramón Jiménez
Anacahuita
Blanca flor de la sultana adorna el gris de mi pueblo, como a la hoja el sereno, de brillo y destellos cubre, llena de blanco la cumbre del árbol que es tu morada y a las calles apagadas dales tu belleza y vida, sé un consuelo, sé salida, sé la esperanza olvidada.
Anonimo
Limonero
¡Gloria de los huertos, árbol limonero, que enciendes los frutos de pálido oro y alumbras del negro cipresar austero las quietas plegarias erguidas en coro
Antonio Machado
Santa Rita
Como manto que gravita cae -mórbida y lujosa- en catarata suntuosa, la morada Santarrita
León Benarós
Fresno
A aliviar voy mis cuidados
a la orilla solitaria
de un pacífico arroyuelo,
que entre fresnos se dilata.
Carolina Coronado
Naranjo
Doña primavera
viste que es primor,
viste en limonero
y en naranjo en flor.
Lleva por sandalias
unas anchas hojas,
y por caravanas
unas fucsias rojas.